jueves, 6 de diciembre de 2007

Chamán

"Tenía una amabilidad instintiva que formaba parte de su naturaleza, pero su desdicha la había vuelto particularmente sensible ante quienes se encontraban atrapados por las circunstancias. Siempre había estado tan unida a los Cole como si fuera de la misma sangre. Cuando Chamán daba los primeros pasos, lo habían acostado una vez en la cama de ella; se le había escapado el pipí y había sido Rachel quien lo había consolado y aliviado su vergüenza, y lo había protegido de las burlas de los otros chicos. La enfermedad que lo había despojado del sentido del oído la había inquietado porque era el primer incidente de su vida que le indicaba que existían peligros desconocidos e insospechados. Había observado los esfuerzos de Chamán, sintiendo la frustración de quien desea mejorar las cosas pero no puede hacer nada, y presenciaba los progresos de él con tanto orgullo y alegría como si se tratara de su propio hermano." [...]

"Poco a poco pasó de percibir las notas del piano a distinguir las otras vibraciones del mundo que lo rodeaba. Pronto pudo detectar que alguien llamaba a la puerta, aunque no podía oír el golpe. Era capaz de percibir las pisadas en la escalera, aunque ninguna de las personas presentes pudiera oírlas.

Un día, tal como había hecho Dorothy Burnham, Rachel cogió la mano de Chamán y la colocó en su garganta. Al principio le habló en voz muy alta. Luego moderó la sonoridad de su voz hasta convertirla en un susurro.
-¿Notas la diferencia?
La piel de ella era cálida y muy suave, delicada aunque firme. Chamán notó los músculos y las cuerdas. Pensó en un cisne, y luego en un pájaro más pequeño, porque los latidos de Rachel palpitaron contra su mano de una forma que no había sentido al tocar el cuello más grueso y corto de la señorita Burnham.
Él le sonrió.
- La noto- dijo."*
*Extraído de las páginas 430-433 del libro "Chamán" de Noah Gordon

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